Texto: Filipenses 2:12-13
12Por tanto, amados míos, como
siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más
ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, 13porque Dios es el que en
vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
La biblia y la oración son dos elementos que nos ayuda a
crecer espiritualmente. Debemos acudir a la palabra de Dios y la oración, para poder
sentir el peso de la palabra sana doctrina, como nos dice Pedro desear la leche
espiritual sana, buscar todo lo que sea bueno para mejorar cada día, creciendo
en la Palabra de Dios.
2desead, como niños recién
nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para
salvación, 3si es que habéis gustado la benignidad del Señor. (1
Pedro 2:2-3).
8Gustad, y ved que es bueno
Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. (Salmos
34:8)
“Gustad” la
capacidad de elegir y deleitarse con las cosas buenas. Esta misma expresión fue
usada por Pedro al invitar a los que buscan a examinar los prodigios de Dios (1 P 2.3).
V12 En vista de la obediencia de Cristo y de su autoridad,
los filipenses manifestarían una obediencia parecida. Pablo no enseña que
nuestra salvación depende de lo que continuamente hagamos, sino que debe
expresarse en un avance paulatino en la vida y el carácter cristianos, no sólo
individualmente sino a través de la participación obediente en el llamado
colectivo de Dios a la iglesia local.
Nosotros
debemos de trabajar siempre por el alimento espiritual no solo en una parte,
sino por todos lados.
27Trabajad, no por la comida
que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del
Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
29Respondió Jesús y les dijo:
Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. (Juan 6:27,29)
No debemos de preocuparnos por la comida que acaba, sino por
la comida que dura y que da vida eterna. Esa es la comida que el Salvador
provee
5vosotros también, poniendo
toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud,
conocimiento; 6al conocimiento, dominio
propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7a la piedad, afecto
fraternal; y al afecto fraternal, amor.
10Por
lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección;
porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. (2Pedro 1:5,10)
Una persona que
no crece en estas virtudes puede volver en sus viejos pecados. Pedro no insinúa
que la salvación sea por las obras, pero exhorta a los creyentes a vivir de modo
que su elección se deje ver como algo totalmente seguro.
V13 Fuera de la libertad humana, Pablo resalta la intervención
de Dios en la salvación del individuo, tanto en su decisión inicial como en sus
posteriores avances.
20Y el Dios de paz que resucitó
de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la
sangre del pacto eterno, 21os haga aptos en toda obra buena para que
hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él
por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
(Hebreos 13:20-21)
Debemos someternos Dios para que nos haga aptos para su obra
según su voluntad y seamos agradables ante su presencia. Porque es Dios quien
nos hace nacer los buenos deseos, nos motiva a realizar el bien y nos ayuda a
practicarlo.
“La manifestación exterior de la
salvación se ejecuta o nace desde nuestro interior, cuando tenemos un corazón
transparente y sincero, dejando someternos a la voluntad de nuestro Dios”.
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