lunes, 19 de marzo de 2012

La manifestación exterior de la Salvación ejecutada en lo Interior


Texto: Filipenses 2:12-13
12Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, 13porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

La biblia y la oración son dos elementos que nos ayuda a crecer espiritualmente. Debemos acudir a la palabra de Dios y la oración, para poder sentir el peso de la palabra sana doctrina, como nos dice Pedro desear la leche espiritual sana, buscar todo lo que sea bueno para mejorar cada día, creciendo en la Palabra de Dios.

2desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, 3si es que habéis gustado la benignidad del Señor. (1 Pedro 2:2-3).
 8Gustad, y ved que es bueno Jehová;  Dichoso el hombre que confía en él. (Salmos 34:8)
“Gustad” la capacidad de elegir y deleitarse con las cosas buenas. Esta misma expresión fue usada por Pedro al invitar a los que buscan a examinar los prodigios de Dios (1 P 2.3).

V12 En vista de la obediencia de Cristo y de su autoridad, los filipenses manifestarían una obediencia parecida. Pablo no enseña que nuestra salvación depende de lo que continuamente hagamos, sino que debe expresarse en un avance paulatino en la vida y el carácter cristianos, no sólo individualmente sino a través de la participación obediente en el llamado colectivo de Dios a la iglesia local.
Nosotros debemos de trabajar siempre por el alimento espiritual no solo en una parte, sino por todos lados.

27Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
29Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. (Juan 6:27,29)

No debemos de preocuparnos por la comida que acaba, sino por la comida que dura y que da vida eterna. Esa es la comida que el Salvador provee

5vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
10Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. (2Pedro 1:5,10)
Una persona que no crece en estas virtudes puede volver en sus viejos pecados. Pedro no insinúa que la salvación sea por las obras, pero exhorta a los creyentes a vivir de modo que su elección se deje ver como algo totalmente seguro.

V13 Fuera de la libertad humana, Pablo resalta la intervención de Dios en la salvación del individuo, tanto en su decisión inicial como en sus posteriores avances.

20Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, 21os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. (Hebreos 13:20-21)

Debemos someternos Dios para que nos haga aptos para su obra según su voluntad y seamos agradables ante su presencia. Porque es Dios quien nos hace nacer los buenos deseos, nos motiva a realizar el bien y nos ayuda a practicarlo.

“La manifestación exterior de la salvación se ejecuta o nace desde nuestro interior, cuando tenemos un corazón transparente y sincero, dejando someternos a la voluntad de nuestro Dios”.


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