La autoridad de la Biblia respira sobre el hecho de su
inspiración por Dios. Pero, ¿Cómo logramos comprender en qué consiste la
inspiración? El primer paso en la inspiración es la revelación de Dios.
Dios obró en las
experiencias de los hombres y en la historia para hacer posible la realización
de la biblia. Uno no puede escribir hasta no tener un tema y una
inspiración para hacerlo. La presencia
de Dios y su actividad hacia el hombre puede ser llamado revelación. El obrar
para producir el registro de esa revelación es la inspiración, los hombres
contemplan a Dios. El Espíritu Santo obro para guardarles en sus escritos. Y para
asegurar que lo que se escribió fue la voluntad de Dios.
La Biblia es también único por lo que han afirmado sus
escritores, unas 40 personas participaron en escribir las diferentes partes de
la Biblia. Pero vez tras vez los escritores dijeron lo mismo: que no escribían
sus propios pensamientos, sino los de Dios.
Por eso son frecuentes en la Biblia
expresiones como “El
Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua” (2 Samuel 23:2) o “Esto es lo
que ha dicho Jehová de los Ejércitos” (Isaías 22:15).
Toda
la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para
corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de
Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.( 2 Timoteo 3:16-17).
Es inspirada por Dios: Esta constituye la más importante
declaración de la Escritura acerca de sí misma, y significa que ella es
fruto del creativo Espíritu de Dios. Por ser expresión divina en sentido
estricto, se le llama «la Palabra de Dios». Aquí Pablo sólo afirma que ha sido
inspirada por Dios sin explicar el proceso. En otros lugares se refiere al
papel del Espíritu Santo en la producción de la Palabra escrita (1 Co 2.9–15);
Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de
interpretación privada, 21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los
santos hombres de Dios hablaron siendo
inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21).
Esto también puede ser traducido como
que ninguna profecía de la Escritura es de origen privado, esto es,
derivada de la propia interpretación del profeta. El versículo 21 explica la
razón: Los profetas hablaron bajo la dirección del Espíritu Santo.
La autoridad de las Escrituras viene de su inspiración,
puesto que fue inspirada por Dios y tiene mensajes de suma importancia, y el
hombre tiene que estudiarlo, para poder entender lo que Dios quiere decirle.
El cristiano debe leer la Biblia con certidumbre de que
Dios tiene algo importante que decirle,
reconociendo que el mensaje divino habla de Dios y nuestra relación con
Él, por eso debemos tener respeto por la biblia.
Por lo cual también nosotros
sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios
que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según
es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes
(1Tesalonicenses 2:13.)
La Biblia tiene autoridad funcional, es decir que su
impacto sobre el hombre es evidencia de su autoridad. Ningún otro libro ha
tenido el efecto sobre el hombre y su conducta como la biblia, tiene el poder
de cambiar por completo la vida de la gente.

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