jueves, 23 de febrero de 2012

Andar en el Espíritu


Texto: Gálatas 5:16-25
Cuando hay situaciones que elegir, no siempre es lo que uno desea. El cristiano debe usar su libertad para hacer la voluntad del Espíritu de Dios. Si la usa para hacer los deseos de su vieja naturaleza, ocasiona un regreso a la misma esclavitud en la cual vivía antes. Solamente el andar en el Espíritu produce libertad.
Pablo escribe una lista de las obras de la carne y otro de los frutos del Espíritu para que los gálatas puedan reconocer cuando andan en la carne y cuando en el Espíritu. También describe la vida cristiana como estar “en Cristo”, la cual significa que ya no vive según los principios y valores de este mundo. La carne está muerta, pero es necesario que el cristiano acepte esta muerte y nueva vida para andar voluntariamente en el Espíritu.
        Exhortación a andar en el Espíritu

v.16 El amor cristiano siempre es producido del poder y de la voluntad de Dios, no un producto humano. La santificación es por el espíritu, no por la ley.
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (Romanos 8.12-13)
La libertad puede degenerar en libertinaje, pero el Espíritu Santo nos capacita para vencer los deseos de la carne, cuando nos sometemos permanentemente a su poder y dominio.

v.17 El Espíritu y la carne están completamente opuestos el uno al otro, como se evidencia por sus «obras» y «frutos». En Romanos 8:4 Pablo presenta dos estilos de vida  “andar conforme a la carne” es seguir los deseos de la vida vieja. Andar conforme al Espíritu es dejarse guiar por el Espíritu Santo, para vivir de una forma que sea agradable a Dios.

v.18 Con respecto al creyente y la ley muestra que el esfuerzo propio no puede lograr santidad guardando la ley, ni puede ganar la lucha contra el pecado que mora en nosotros.

Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. (Romanos 7:15). Es el Espíritu que da la victoria sobre el Pecado. Pablo hizo un clamor en Romanos 7:24 ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? y admite la total incapacidad del hombre para librarse del pecado.
La persona que es guiada por el Espíritu hará lo que está bien libremente, y no por la exigencia de la ley. Por lo tanto, no está sometida a las ataduras y condenación de la Ley.

Las obras de la carne y el fruto del Espíritu
V.19–21 Las obras de la carne pueden categorizarse como pecados sexuales (v. 19), pecados relacionados con las religiones paganas (los primeros dos del v. 20), pecados del temperamento o carácter (los nueve siguientes) y pecados de ebriedad (los últimos dos).
V.22-23 Estas virtudes son identificadas como fruto, en diferencia con las «obras». Sólo el Espíritu Santo puede producirlas, y no los propios esfuerzos. Otra diferencia es que cuando las obras de la carne aparecen en plural, el fruto del Espíritu es uno solo y no puede ser dividida. Cuando el Espíritu controla completamente la vida del creyente, produce este resultado.
Las primeras tres conciernen a nuestra actitud hacia Dios; amor, gozo, paz
 El segundo grupo tiene que ver con nuestras relaciones sociales; longanimidad, benignidad, bondad.
El tercer grupo describe los principios que guían la conducta cristiana; fe, mansedumbre, templanza. El carácter del cristiano es producido por el Espíritu Santo, no por el esfuerzo del creyente.
v.24 Pablo habla del arrepentimiento en forma figurada como una crucifixión de la vieja vida de pecado, el dejarla atrás de manera completa y definitiva.
v.25 Andar en el Espíritu es andar siguiendo el camino que Él ha abierto.
Si queremos adorar a Nuestro Padre debemos hacerlo en espíritu. (Juan 4:23-24) porque Dios es Espíritu y los que le adoran deben ser guiados por el Espíritu para adorarle como se debe “en espíritu y en verdad”.

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